Antonio Jorge: Discipulo abandonado al Señor

Lisboa, Portugal - 1935 - 2019  

"Antonio, hijo muy deseado, padre, esposo y abuelo muy amado, hermano entrañable, discípulo abandonado al Señor… en esto se resume la vida de Antonio Jorge:

 

Nació en Mozambique el 6 de diciembre de 1935, el hijo muy deseado y esperado. Con 22 años su madre ya tenía 5 hijas por el deseo de que Dios les diese un varón. Y 6 años después llego Antonio!... que se crió en el hogar de sus entrañables hermanas y padres. La vida en Mozambique era de una calidad buenísima por el clima, las condiciones, la seguridad, etc. y el niño creció en gracia y fortaleza. Tuvo que venir a Portugal para finalizar los estudios en la Universidad pero la enfermedad de su padre lo obligó a interrumpirlos y volver a casa sin completarlos para ocuparse de los negocios de la familia.

 

Hace 56 años que conoció y empezó su relación de noviazgo con Cici con quien se casó en 1962 y tuvo 4 hijos varones: Joao Pedro, Jorge, Francisco y Miguel. Jorge partió para el hogar del Señor con 3 meses de vida y sigue siendo nuestro ángel en el cielo y una fuente de bendiciones para nuestra familia y de relaciones de amor que se fueron fortaleciendo entre padres, hijos, nietos.

 

En el 74 con la revolución política, muchos portugueses dejaron Mozambique y volvieron a Portugal con sus familias. Antonio y su familia optaron por seguir en Mozambique y se quedaron ahí. Después de 2 años, el final de la revolución fue muy tumultuoso y tuvieron que dejarlo todo ¡ quiero decir todo!.. - volviendo a Portugal para empezar desde cero. Esta es una realidad que marca profundamente la vida de todos los futuros fundadores de la Comunidad “A Boa Nova”: el dejar su tierra y, ya con alguna edad, empezar de cero y seguir en busca de su futuro, dejando lo que sería su “tierra prometida”: y seguirán adelante sin desánimo pero con dudas; en la flaqueza confirmando la mano de Dios; en la protección reconociendo el amor de su Señor.

 

La vida profesional de Antonio ya no tuvo más los mismos cargos profesionales del pasado y fue dura con muchos comienzos: cambios de ciudad, nuevas empresas, desempleo por medio (donde tuvo que cuidar hasta de la casa…) pero siempre creyéndose lleno del Amor de Dios que como una semilla brotaba de su corazón. Siempre fiel y compartiendo con la familia las dificultades y las alegrías todos iban creciendo en confianza y seguridad. Una futura jubilación sería un problema ya que no tenía descuentos suficientes en hacienda. Pero todo se solucionó en Paz, por pura gracia de Dios pues el Señor tenía su plan y quería un siervo de corazón en paz para su obra.

 

Después de unos diez años los 4 matrimonios, futuros fundadores de la Comunidad formaron un equipo de matrimonios y en ese momento fue la muerte de las semillas y el nacimiento de un árbol: la llamada del Señor a una vida comunitaria. ¿De qué? Ni idea… paso a paso la conexión con D. Victoriano, con el Señorío de Jesús, la experiencia marchante del Seminario de Vida en el Espíritu y la confirmación del Señor a formar la Comunidad “A Boa Nova”, con 4 matrimonios mayores de edad y sin jóvenes, un poco como Abrahán y Sara!...

 

Se parecían a unos niños ilusionados con los primeros pasos donde un mundo nuevo nacía en cada experiencia. Esta señal de una piña, en unidad, amor y también alegría, se contagió a otros y otros que fueron acercándose de la comunidad.

 

Con la muerte de Fernando Freitas en 2 años, Antonio asume hasta hoy el liderazgo de la comunidad creyéndose en el Padre que le dio la mano en cada día de su vida. Ya lo podía comprobar.

 

Este siervo de Dios creció en un gran celo por el Señor y por su obra hasta los días de hoy.

 

Mientras se casan sus 3 hijos y le dan 10 nietos que son el encanto de los abuelos.

 

El discípulo y hermano de comunidad vive en absoluto abandono a su Señor y con un sentido de hermandad muy amplio donde no hay países, lenguas o continentes.

 

El marido, padre y abuelo vive dando Gracias a Dios por todo lo que ha recibido.

 

El hijo tan esperado reconoció desde el amor de sus padres la infinita gracia del Padre.

 

¡Te queremos mucho! ¡Dios te bendiga!"

                                                                                                                   Fernando Aldea, 6 diciembre 2009

Testimonio personal de Antonio Jorge Tavares, año 2016: 
 

"Aquí os dejo mi testimonio acerca de mi camino comunitario, una experiencia notable para mi vida:
Tengo 80 años, estoy casado con la luz y el apoyo de mi vida, padre de 4 queridos chavales (uno ya partió hacia el padre) y todavía 3 adorables hijas, abuelo de 10 nietos de mi predilección. Nací en una familia católica, en la lejana Mozambique, donde viví hasta los 45 años, cuando perdí todo materialmente y tuve que empezar una nueva vida. Esta experiencia es notable por lo que fue mi ruta en la vida de comunidad.
Estoy profundamente agradecido a Dios y a aquellos que caminan conmigo a través del don de la fe, mirando el camino con esperanza y viviendo con amor. Me siento privilegiado por el amor del Señor y sé que no voy a vivir lo suficiente para agradecerle por todo. Tuvo que hacer un largo camino como católico (practicante), para poder evaluar todo la Gracia en el camino recorrido hasta el día de hoy, ya introducido en la década de los 80.
Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de cómo el Señor me cuidó tanto, con ese amor que sólo El expresa, y permitió que mis faltas no fueran ni mayores ni más profundas. Lo que, en esos momentos, yo era me perturbaba y a veces me parecía incomprensible, pero no era más que la mano protectora del Señor, llevándome en Su regazo. Sobre mi debilidad, puso su fortaleza, sobre mis dudas, su dirección, sobre mi inseguridad, su protección. Reorientó mi celo, bautizó mi rigor, me salvó en la tentación. Todo ha sido configurado para una mejor construcción.
Después de todos estos años de mi vida, ahora entiendo con gran claridad, y como un deslumbramiento, que soy un privilegiado y profundamente agradecido a Dios.
Agradecido, no sólo por todo el bien que me ha acumulado, concediéndome una familia extraordinaria y que me encanta, como cuidó de mi vida y sobre todo, por haber concebido, elegido y llamado a formar parte de su Plan. Y esta elección y llamada alcanzó su apogeo cuando, a pesar de estar ya en edad avanzada, me llamó de nuevo a ser parte de una pequeña porción del pueblo de Dios: mi querida y amada comunidad "A Boa Nova ".
Rechacé esa misión en los primeros momentos. Entonces, por escrúpulo, no me sentí digno de ser lo que me estaba proponiendo. Sin embargo, pronto empecé a entender que estaba rehaciendo para mí algo que iba más allá de mis sueños y mis planes. Fue entonces que salí de todas las dudas que tenía y me entregué totalmente a él.
Mi experiencia en comunidad, en su conjunto, sólo el Señor puede juzgarlo. He podido ser su discípulo y, como Él lo sabe hacer, a cada petición que me hizo intenté cumplirla. La verdad es que todo llegó a un grado que, de hecho, contribuiría en gran medida a mi purificación por entero y a mi mayor entrega y abandono.
A lo largo de todo el camino que estoy haciendo, y gran parte de ella con responsabilidades añadidas, me doy cuenta de lo que el Señor espera de mí y que, dentro de mis debilidades, que no son pocas, busco ir correspondiendo a no decepcionarlo en Su plan y en Su voluntad a mi respecto. Es cierto que mi preocupación siempre ha sido ofrecer y poner a su servicio todo mi compromiso y mi capacidad y siento que, a pesar de todas mis limitaciones humanas, ha tenido éxito, si no en absoluto, al menos en parte. Estoy en paz ya que el Señor me conoce en mi totalidad de corazón y vida.
Por todo lo que acabo de compartir, mi lema de vida se basa en totalidad en el Salmo 26: "Una cosa le pido al Señor y su anhelo: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida." Y esto es mucho más significativo para mí ya que, el tiempo que me queda, será preparar el encuentro que, el Señor dirá, iré a tener con Él.
Y esta es mi razón para vivir: Todo para el Señor, apoyado y apreciado por mi familia y por mis innumerables hermanos en el Señor Jesús que me dejó y me puso en mi camino."

"Foi-me pedido que testemunhasse algo sobre o meu caminho comunitário, como experiência marcante que é para a minha vida.
Tenho 80 anos de idade, casado com a Luz e suporte da minha vida, pai de 4 queridos rapazes (sendo que um já partiu para o Pai) e ainda 3 adoráveis filhas, avô de 10 netos da minha predileção. Nasci numa família católica, no distante Moçambique, onde vivi até aos 45 anos, idade em que perdi materialmente tudo e tive de recomeçar uma nova vida. Esta experiência é marcante para o que foi o meu percurso comunitário.
Sou profundamente agradecido a Deus e aos que comigo caminham pelo Dom da Fé, por olhar o caminho com Esperança e o viver com Amor. Sinto-me um privilegiado do Senhor e não viverei tempo suficiente para tudo agradecer. Foi preciso fazer uma longa caminhada como católico (praticante), para poder avaliar todo o caminho percorrido até hoje, já entrado agora na década dos oitenta.
Quando olho para trás, dou-me conta de como o Senhor cuidou tanto de mim, com aquele Amor que só Ele expressa, e permitiu que as minhas falhas não fossem maiores nem mais profundas. Aquilo que, naquelas alturas, me parecia perturbador e por vezes incompreensível, mais não era do que a mão protetora do Senhor, pegando-me ao colo. Sobre a minha fraqueza, colocou a Sua fortaleza, sobre a minha dúvida, o Seu rumo, sobre a minha insegurança, a Sua proteção. Redirecionou o meu zelo, batizou o meu rigor, salvou-me na tentação. De tudo dispôs para melhor construir.
Decorridos todos estes anos da minha vida, entendo agora com enorme clareza, e como que deslumbrado, como sou um privilegiado e profundamente agradecido a Deus.
Grato, não só por todo o bem que me cumulou, concedendo-me uma família extraordinária e encantadora, enlevo da minha vida, mas, acima de tudo, por me ter concebido, escolhido e chamado para ser parte do seu Plano. E essa escolha e chamamento atingiu o seu auge quando – apesar de em idade já avançada – novamente me chamou para vir a fazer parte de uma pequena parcela do Povo de Deus: a minha querida e amada Comunidade “A Boa Nova”. 
Na altura rejeitei essa missão. Depois, por escrúpulo, não me senti digno de ser aquilo que o Senhor me estava a propor. No entanto, em breve viria a compreender que Ele reservava para mim algo que ia para além dos meus sonhos e planos. Foi quando me desfiz de todas as dúvidas que tinha e me entreguei totalmente a Ele.
A minha vivência em comunidade, no seu todo, só o Senhor o pode avaliar. Muniu-me de condições para ser seu discípulo e – como Ele sabe fazer – a cada pedido que me ia fazendo e sendo cumprido, essa exigência subia de grau o que, na verdade, em muito viria a contribuir para a minha purificação e maior entrega.
Ao longo de toda a caminhada que tenho vindo a fazer, e grande parte dela com responsabilidades acrescidas, dou-me conta daquilo que o Senhor espera de mim e que, dentro das minhas fraquezas, que não são poucas, procuro ir correspondendo para que não O desaponte no seu Plano e na sua Vontade para comigo. É certo que a minha inquietação tem sido sempre oferecer e pôr ao Seu serviço todo o meu empenho e a minha capacidade e sinto que, apesar de todas as minhas limitações humanas, Ele o conseguiu, se não no todo, pelo menos em parte. Em Paz vivo sabendo que Ele me conhece no meu todo.
Por tudo o que acabo de partilhar, o meu lema de vida baseia-se todo ele no Salmo 26: “Uma só coisa peço ao Senhor e por ela anseio: viver na casa do Senhor todos os Dias da minha vida”. E isto é tão mais significativo para mim na medida em que, o tempo que me resta, deverá ser o de preparar o encontro que, o Senhor o dirá, irei ter com Ele.
E esta é a minha razão de viver: tudo para o Senhor, amparado e acarinhado pela minha família e pelos meus inúmeros irmãos no Senhor Jesus que Ele me foi e me vai pondo no meu caminho."