Celebración del 23º Aniv. de los Compromiso de por Vida y 32º Aniv. comuniario

Capilla de la Presentación de María,  21 Junio de 2015. Por Miguel Angel Morgado, Coordinador Mayor de SdJ

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

 

Un año más, estamos ya a final de nuestro curso, celebrando nuestro “cumpleaños comunitario”. Eso significa que tenemos un año más de vida cada miembro de este Pueblo, y lógicamente también la misma Comunidad. Pero también en este curso, hemos sufrido la pérdida de una hermana, nuestra querida Meli. Ella ya está de fiesta disfrutando de la Vida Eterna, pero seguro que, al igual que el resto de hermanos que no están ya junto a nosotros, está presente en este encuentro tan feliz para la vida de nuestra Comunidad.

 

Hoy es un día importante. Tenemos tres hermanas y dos hermanos que han decido entregar su vida completamente a Dios, y para toda la vida, sirviendo en este Pueblo. Van a realizar su compromiso completo. Y hermanos, esto debe ser motivo de alegría, y de orgullo para cada uno de nosotros. Gracias de corazón por vuestra respuesta al Señor.

 

Hoy no quiero extenderme mucho, ya que la ceremonia que vamos a tener enseguida, lleva su tiempo. Pero sí quiero decir algunas cosas que considero son importantes de resaltar en este día.

 

Hermanos, este curso lo comenzábamos con la intención de obedecer el lema que Dios nos inspiró: “No temas, anuncia Mi Palabra”, y sinceramente, la valoración que hemos hecho del mismo en el retiro que tuvimos hace dos semanas, fue positiva. Creo que hemos obedecido al Señor, y Él nos ha regalado la posibilidad de realizar un SVE, que ha sido muy positivo. Estamos trabajando bien, y debemos seguir en esta línea, sin olvidar el seguimiento, para que no se pierda nada de la semilla que el Señor ha ido plantando en este curso.

 

Pero hoy, siento que debo dar algunas pinceladas más concretas sobre lo que celebramos en este día, el aniversario de nuestra Comunidad. Somos un Pueblo de discípulos en Misión, y esta misión es muy concreta: “Id y anunciad la Buena Nueva” Este ha de ser nuestro objetivo principal, nuestra preocupación, lo que nos quite el sueño. El Señor, a través de Su Palabra, nos lo mandó. Y nosotros nos hemos comprometido a obedecer, dentro del que considero es un “sueño de Dios” que es la vida comunitaria. Esta es la forma que Dios ha usado para que  expresemos nuestro celo a Él, vivir en comunidad. Y, como en un matrimonio, la vida en común, la convivencia entre nosotros, no es fácil, y lleva implícito el renunciar a cierto confort, en beneficio del bien común. ¿Y qué es lo que pasa cuando un matrimonio olvida esta renuncia necesaria? Pues la respuesta, ya la conocéis, discusiones, malos tragos, que incluso pueden acabar con algo que en un principio era una bendición. Del mismo modo, si entre nosotros no hay esa renuncia a nuestra independencia, para vivir en interdependencia, nuestra vida comunitaria, en lugar de ser un regalo de Dios, se puede convertir en un verdadero  calvario. Lo que es una “idea de Dios”, que consecuentemente es buena, se puede convertir algo malo por no responder a lo que debíamos hacer.

 

Lo que quiero decir claramente, mis queridos hermanos, es que la vida comunitaria es un sueño del Señor, es un regalo que Él nos hace, una verdadera bendición, un lujo, pero que implica renuncia, para que el bien común sea lo que impere siempre por encima del nuestro bienestar personal. Y el resultado de hacer así las cosas, nos da este fruto, el estar hoy aquí CELEBRANDO esta forma de vida que es una auténtica bendición. Cuando un matrimonio celebra su aniversario, está feliz, viendo los resultados de la vida en común. Y lo celebra, porque recoge el balance positivo, fruto de una vida puesta en común. Así debemos estar nosotros, felices porque nuestro balance es gratificante, y realmente vale la pena dar respuesta a esta vida comunitaria. Cuando esto lo vivimos de esta forma, hace que nos enamoremos más de este estilo de vida, y el enamorado está dispuesto a hacer locuras por su amada. Ojala, mis hermanos, que siempre estemos dispuestos a hacer “benditas locuras” por nuestra Comunidad “El Señorío de Jesús”.

 

Hicieron su Compromiso de por Vida:

Carmita Navarrete, David Metola, Marcela Cabrera, Toñi Sánchez y Jesús Gómez de Segura.

Aparecen en la foto los miembros del Consejo de la Comunidad, el Padre Miguel Angel y David Pereyra.

Con los Padrinos de ceremonia:

Mariola Pinedo (Carmita), Gorka Aldea (David), Ireneo Torca (Marcela), Emi de la Concepción (Toñi) y Neito Torca (Jesusón)