Camping de Verano Kairos Península Ibérica

Madrid, España - julio del 2014 -  Por Pablo Zuazo

A finales de julio de este año, hermanos de las tres comunidades de la Península: El Señorío de Jesús, A Boa Nova y Palabra de Vida, fuimos de camping a Santander para compartir unos días de convivencia juntos en un ambiente fantástico y unas vistas inmejorables de la costa. Fueron 5 días en los que pasamos muy buenos momentos en la playa, con actividades de todo tipo, y con ratos para la reflexión guiados por los responsables que, personalmente, me sirvieron de mucho.

 

Estas reflexiones trataron sobre nuestra relación con Dios, el prójimo y con nosotros mismos, y unidas a las oraciones de la mañana que hacíamos en medio de un paisaje costero que hacía levantar la vista al cielo para agradecer la creación de un lugar tan bonito, hicieron que los días de camping fueran un tiempo para apartarse de la rutina del verano y centrarse en Dios y en los hermanos de comunidad, lo cual fue una bendición muy grande. En verano solemos centrarnos en nuestras preocupaciones y dedicar tiempo para nosotros mismos, por eso este camping supuso un alto en el camino para dejar esto de lado y para invertir tiempo en la relación con nuestros hermanos, con los que por la distancia y la falta de tiempo no podemos vernos muy a menudo el resto del año. Así, estos dias fueron un tiempo para compartir con ellos y recordarnos a nosotros mismos que en todo momento hay amigos de las demás comunidades en los que podemos apoyarnos para lo que necesitemos.

 

Además, lo pasamos muy bien gracias a todos los juegos y actividades que se organizaron y aunque pudiera dar pereza abandonar las comodidades de casa en verano, todos nos involucramos en cocinar, limpiar, etc. para que la convivencia fuera aún mejor. La guinda del camping fue la velada de la última noche, una fiesta hawaiana en la playa que nos hizo irnos a dormir con la pena de no poder quedarnos una semana más en ese ambiente tan bueno.

 

En conclusión, quiero agradecer a todos los hermanos los días que pasamos juntos, especialmente a los responsables que lo hicisteis posible. Y doy gracias a Dios de haberme rodeado de personas que derrochan tanto amor y vitalidad, animando y haciendo más fácil seguir a Cristo con vosotros al lado. Dios os bendiga.