Gazte Meza – Misa Joven, presidida por el Obispo D. Juan Carlos Elizalde

Por Auxi Cabrera, Iglesia de San Miguel, 8 de mayo de 2016.

          Esa tarde asistimos a la primera Eucaristía para Jóvenes convocada por el Señor Obispo D. Juan Carlos Elizalde. Ha sido una misa especial y con un mensaje claro para la Juventud de Vitoria.

            Ya desde un mes antes de la celebración de esta primera Misa Joven empezamos a recibir por diferentes medios la invitación y desde un principio valoramos como positivo e interesante el acudir a esa invitación como grupo de jóvenes de la comunidad. Fue significativo que antes de la eucaristía hubo unos ocho sacerdotes distribuidos por toda la iglesia de San Miguel para confesar a quien lo quisiera y también que todo joven después de la eucaristía que quisiera buscar a alguien con quién hablar, con quién desahogarse, con quién contarle algo… había a su disposición varios sacerdotes e incluso religiosas para ello.

          De la homilía yo me quedo con dos cosas: una, que nos llamaba a ser jóvenes alegres. Y nos contó una anécdota de cuando fue, hace muy poco, a conocer al Papa Francisco y que cuando fue a saludarle le fue a pedir consejo: -Me han nombrado obispo de Vitoria: ¡qué hago! Y el Papa Francisco le dijo: -Pues trabaja mucho y que te aguanten. Y al obispo le sorprendió  tanto que soltó una carcajada que al Papa le llamó la atención y le dijo: - Ves, así también te quiero: que seas un obispo alegre. Y también nos hablaba, que aun siendo jóvenes tenemos que demostrar que somos jóvenes normales cristianos que nos sepamos divertir y hacer las cosas y que sea un reflejo de que el Señor vive en nosotros. Y la otra cosa que nos decía también, muy claramente, era que jugamos un papel muy importante en la propagación del Evangelio, que es una tarea de todos y que, como jóvenes, no nos libramos… También nos decía: si tú, joven, has venido con cargas y preocupaciones, con problemas… es el momento de entregárselo al Señor… y de esa forma nos llevaba al momento de la oración, de la meditación y nos invitaba a que fuéramos los protagonistas de la eucaristía. Al terminar nos acercamos para saludarle y presentarnos como Fuego Nuevo.