Dalej y JMJ 2016

Conferencia Ecuménica -Dalej- del 23 al 27 de julio y JMJ en Cracovia (Polonia) con el Papa del 28 al 31 de julio de 2016

         Este verano los jóvenes de la comunidad tuvimos la gran oportunidad de poder asistir y disfrutar junto con otros jóvenes de comunidades de todo el mundo del encuentro de Kairos DALEJ (Adelante) y a la JMJ, encontrándonos en este último con, aproximadamente, otros 3 millones de peregrinos.

El encuentro estaba basado en el libro de Nehemias y el lema era Levantémonos y construyamos. En este libro nos cuentan cómo el pueblo de Dios se estaba preparando para construir una muralla para defenderse y nos animaban a estar ahí, a ser parte de esos constructores, pero mientras construían esta muralla debían luchar porque eran atacados, por lo que con una mano debíamos estar construyendo y con la otra luchando, que no iba a ser fácil.

           Tuvimos una serie de charlas muy buenas y en ellas nos animaban a plantearnos qué tipo de vida quería el Señor para nosotros para tener una vida completa, ya que estamos llamados para algo grande y no nos podemos conformar con poco porque él tiene un gran plan para cada uno.

          Todas las charlas fueron impresionantes pero la que más me impactó fue una que nos dieron solo a las mujeres. En ella nos hablaron de la importancia que teníamos nosotras en el plan de Dios y nos invitaban a estar abiertas a su llamado.

      Fue un placer y también un reto el convivir todos estos días con mis hermanos tanto de mi propia comunidad como los de otras ya que las condiciones en las que estábamos (el mal clima, dormir en el suelo, etc.) fueron dejándonos cada día más cansados, pero a pesar de eso merecía la pena y espero con ganas el próximo encuentro.

María Castillo Migueis

 

 

         El pasado mes de julio los jóvenes de la comunidad viajamos hacia Cracovia con el objetivo de asistir a la conferencia denominada Dalej y a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que iba a tener lugar en Polonia. Previo al encuentro y a la JMJ estuvimos visitando la capital, Cracovia, durante tres días, fue un tiempo muy agradable y divertido para todos, probamos platos típicos y sabores diferentes; conocimos gente nueva; visitamos varios sitios como el campo de concentración de Auschwitz, las minas de sal de Wieliczka y muchos sitios más de la ciudad. Fueron unos días en los que disfruté mucho la compañía de cada uno de los que íbamos y del privilegio de poder estar juntos en una ciudad encantadora como Cracovia. 

 

      Después de esos tres días de visita nos trasladamos hacia el lugar donde iba a tener lugar Dalej, la conferencia previa a la JMJ, similar a la que hubo en Madrid hace cuatro años denominada Adelante. Este encuentro duró aproximadamente una semana y fue realmente increíble. El encuentro estaba basado en el libro de Nehemías y de cómo él  tuvo el valor de reconstruir las murallas de Jerusalén para defender la ciudad. La mayoría de las charlas nos animaban a cada uno de nosotros a ser parte de los constructores que iban con Nehemías, a estar ahí y a luchar cuando fuésemos atacados ya que la misión no iba a ser fácil. Tuvimos muchas charlas interesantes (ecumenismo, discernimiento de vocación...) y varios momentos de oración en grupos de compartir o en grupo grande donde cantamos en diferentes idiomas, oramos los unos por los otros, por cada uno de nuestros países, comunidades… Fue un regalo de Dios poder reunirnos tantos jóvenes de diferentes edades, países, incluso de diferentes iglesias cristianas y poder disfrutar esos días en unidad y armonía. 

         El último fin de semana al finalizar Dalej asistimos a la JMJ, fueron unos días un poco duros ya que tuvimos que andar mucho y estábamos muy cansados, aun así fue un reto que aceptamos e intentamos llevar con paciencia y que a pesar de todo mereció la pena. Sabemos con certeza que Dios nos cuidó en todo momento, en cada problema que se presentaba  y nos dio la fuerza que necesitábamos para que, a pesar de nuestras limitaciones físicas y demás complicaciones que surgieron, todo saliera bien y cada día nos pasaran un millón de cosas buenas. 

 

Mayra Herrán

 

 

           En Julio de este año 10 jóvenes de la comunidad nos marchamos para Polonia, primero a hacer turismo, luego al encuentro internacional de Kairos “Dalej” y por ultimo a la JMJ.

 

            La verdad es que fue toda una experiencia, la cual tendré guardada con mucho cariño el resto de mi vida.

 

            Los días de turismo fueron bastante tranquilos y sin percances graves (perdí mi saco de dormir pero, aun no sabemos por qué, una chica del grupo llevaba dos y me salvó). Vimos la belleza de la ciudad de Cracovia y la maravilla natural de las minas de sal que había cerca de la misma. Pero creo que lo que más nos impactó fue visitar los campos de concentración nazis más conocidos: Auswichtz y Auswichtz-Birkenau. En un principio solo íbamos a ver el primero, pero tuvimos suerte y nos dijeron que el segundo aún estaba abierto (merecía la pena, era mucho más grande). Fue impresionante ver la capacidad que tenemos los humanos para descubrir nuevas formas de hacer sufrir a nuestro prójimo. Muy impactante. Lo que vimos ese día nos dejó a todos muy tocados. Yo no olvidaré dos escenas que vi: una chica arrodillada rezando en medio de los árboles que había en el campo de concentración, y una chica morena que no paraba de llorar mientras sus amigas (todas rubias) la consolaban.

 

             Pero bueno, como ya he dicho no todo fue turismo, y después de tres o cuatro días nos marchamos para Bielsko-Biala  y comenzamos nuestra conferencia. Los primeros días me costó acostumbrarme y relacionarme con el resto de hermanos, hablaba con los que dormían en mi tienda de campaña (que también eran los de mi grupo de compartir) y con todo aquel que hablara español. Pero poco a poco ya me fui abriendo más y mantuve conversaciones muy interesantes con un hermano del Líbano y algunos de Filipinas. Algo muy bueno que me pasó fue la demostración de Karate que hice en el Soul Food Café (una especie de talent show que organizaron para las veladas nocturnas), que me hizo “famosillo” en el encuentro, por lo que se me hizo más fácil empezar a hablar con otros hermanos.

 

            Espiritualmente hablando, he de decir que las charlas de John Keating acerca del ecumenismo y de “construir la muralla” junto con la de Adoración de Martin Steinbereithner, me hicieron crecer. En las de John empecé a entender la riqueza de la hermandad y convivencia entre diferentes tipos de cristianismo y como servir más y mejor para construir el Reino de Dios aquí en la tierra. En la de Martin volví a adorar como hacía mucho que no hacía. La noche anterior a la charla de Martin pedí que oraran por mí, y mi líder del grupo de compartir, un filipino, lo hizo. Pero sentí que faltaba algo y que necesitaba abrirme más. Así que la noche siguiente, cuando en la charla de Martin comenzó una profunda adoración, lo volví a pedir. Y gracias a Dios John estaba ahí, pude abrirme del todo en mi idioma, por lo que me resultó más natural, y él rezó por mí. Yo le dije que quería cambiar radicalmente todos los aspectos de mi vida que hicieran falta. Y él intercedió por eso. Me dijo que en el Señor yo iba a ser mucho más fuerte de lo que ya era por mí mismo, y que todos esos cambios que mi corazón sabía que necesitaba iban a llegar.

 

              Y Dios es grande y cumple sus promesas, y han ido llegando cambios. Ahora vivo en San Sebastián y estudio Derecho. No he abandonado el karate, pero entreno otro estilo de combate, en otro gimnasio aquí en Donosti. En la comunidad me han llegado (y lo siguen haciendo) bastantes responsabilidades. He cambiado alguna relación de amistad (dos, en concreto), abandonando una que me dañaba y dando un paso profundo e importante en otra (dos decisiones que me han hecho muy feliz). Aún necesito más cambios, lo sé. Y en verdad espero que lleguen. Dios cumple, ¿verdad?

 

               Por último, poco tengo que decir del par de días que tuvimos en las Jornadas, porque hubo más desgaste y sufrimiento físico-emocional (rodillas y hombros salidos, ampollas y dolores múltiples mezclados con cansancio y escasa paciencia) que gozo espiritual, ya que llegamos tarde y de malas maneras el sábado a la vigilia y nos marchamos después de la eucaristía (de la que casi ni nos enteramos) pronto para coger el bus de vuelta a Berlin y de ahí a casa.

 

               En resumen, disfruté mucho en el turismo  y el encuentro fue una gozada, pero me gustaría repetir una JMJ para apreciar las palabras que el Papa tenga para nosotros los jóvenes, en persona.

 

Sergio Morgado