Testimonios del Retiro de Hermanas : "Lávate Siete Veces"

Centro Comunitario, 17 y 18 de octubre de 2015

        El retiro estaba pensado para que se hiciera en la casa de Zárate (CCPVA); pero hubo problemas para que todas las hermanas pudieran ir, entonces se pensó desde Consejo de Mujeres que se hiciera aquí en el centro comunitario, fue un acierto porque hubo más hermanas, y así poder disfrutar de la compañía de las que por sus circunstancias físicas no hubieran podido estar todo lo que nos gustaría. Esa fue una bendición. 

        Otra bendición fue el invitar a las hermanas que de alguna forma tienen relación con la comunidad. Tuvimos oportunidad de hablar con ellas y conocernos un poco mejor.

          Por la mañana lo primero que hicimos fue oración para poner ante el Señor el retiro.

          Después Maite nos dio una charla (meditación) que se titulaba: Las tres mujeres que se acercaron a Jesús.

La charla no era larga (más bien corta) pero muy directa. De alguna manera muchas nos identificamos con las tres. La primera la hemorroisa, ella se acercó a Jesús pidiendo la salud para ella con la fé de que el Señor la curaría. La tercera era la pecadora, que lavó al Señor los pies y los secó con con su cabello, y los perfumó con su perfume. El Señor conocía su corazón, sabía de sus circunstancias, el Señor la perdonó mucho porque mucho amó, esto fue lo que la dijo  el Señor, ella quedó libre de otro lastre, ”no era enfermedad física” pero era su espíritu el que necesitaba paz y sosiego, estar con el Señor, postrarse ante El.

También nosotras necesitamos postrarnos ante el Señor, no por curación física sino por la angustia que a veces tenemos por nuestra culpa o por culpa de otros, pero que nos quitan la paz, solo el Señor nos da esa paz que necesitamos, para poder estar bien con nosotras mismas y con los demás, y cuántas veces tenemos que ir al Sacramento del Perdón...

       Las siguientes charlas eran sobre los pecados capitales; ira, soberbia, envidia, tres defectos que de alguna manera, más pronunciada o más suave todas tenemos.

          Después de cada charla tuvimos meditación personal, para conocer cúales son esos defectos que más destacan en cada una y así conociéndolos poder corregirlos, que no es tarea fácil.

         Quiero dar las gracias a las hermanas, por su trabajo por la labor que han hecho que creo que ha sido muy eficaz.

        Sobre todo dar gracias a Dios por la oportunidad que nos dio de poder pararnos y escuchar y ser un poco María, porque Marta somos muchas veces.

          Por todo ello GLORIA AL SEÑOR.

 

          Auri Serrano