Ireneo Torca: Discípulo de Jesucristo

Vitoria-Gasteiz, España - 10 de febrero del 2011 -  Por Fernando Aldea

Conozco a Ireneo desde El año 1982. Soy su responsable pastoral prácticamente desde los inicios de la vida comunitaria. Hemos compartido mil y una batallas por la extensión del Reino. Es para mí un regalo el escribir un testimonio de mi hermano-amigo y amigo-hermano. ¡Vaya por y para la gloria de Dios!

 

No ha sido nada fácil la vida de Ireneo. Huérfano de padre desde muy temprana edad, se ve abocado al trabajo rápido para poder salvar la hacienda de su familia y ayudar a su madre a sacar a los tres hijos adelante. Una breve estancia en el seminario no ayudó mucho a clarificar sus incipientes criterios cristianos, más bien, todo lo contario. Eso sí, la base religiosa familiar siempre le acompañó y en muchos momentos de su vida, antes de su profunda conversión a Cristo, fue su tabla de salvación.

 

El mundo de la construcción, el mundo de la autopista y, ya en Vitoria, la B.H. han sabido del carácter luchador, exigente y radical de Ireneo. No hay dificultad insuperable, no hay obstáculo insalvable, no hay reto a no poder superar. Todo esto, a veces, sin cálculo, sin medida y medio dejando la vida en el intento, pero siempre saliendo a flote. Esa escuela de formación que ha sido la vida de ¡cuánto le ha servido en su vida comunitaria!

 

El matrimonio con Emi y el cursillo de cristiandad que realizó, fueron su tabla de salvación, en lo humano y en lo divino, así como la plataforma de lanzamiento a vuelos altos en el seguimiento de Cristo. La llamada definitiva la sintió en Junio del año 1983 cuando acudió al retiro de convivencia cristiana con el que se iniciaba en Vitoria la comunidad cristiana de alianza El Señorío de Jesús, comunidad miembro de la Espada del Espíritu, una comunidad internacional y ecuménica.

 

En el verano de 84, una tarjeta que recibí de Ireneo en mi período vacacional, me daba carta blanca para poder contar con él, "full time", de cara al trabajo comunitario. Yo, el Señor sabe por qué, cogí la invitación al pie de la letra y desde entonces ha estado y está en primera línea del servicio pastoral en la comunidad. Los jóvenes, el equipo de misión, el cuerpo profético, la atención a las hermanas líderes, multitud de retiros, seminarios de la vida en el Espíritu, viajes nacionales, viajes internacionales, el acompañamiento pastoral, sin límite, al hermano etc. etc., han jalonado el camino comunitario de Ireneo como si se tratara de un paseo de rosas, con la belleza de sus pétalos y el dolor de sus espinas. Le he visto reír y llorar, como la vida misma, pero jamás, una vez puestas sus manos en el arado, ha vuelto la vista atrás.

 

¿Cómo explicar la gran transformación de Ireneo? Para mí, éstas son las claves:

 

SU PROFUNDA RELACION CON DIOS:

 

Ireneo es un hombre de oración. Diaria, larga, profunda, carismática. Habla con su Padre. Glorifica a su Señor. Pide luz al Espíritu. No usa conceptos teológicos, ni palabras difíciles, todo lo contario, lenguaje, a veces, algo barriobajero. Pero le debe agradar al Señor porque le hace caso. No precisa de sitios especiales, ya que allí donde está, habitación, monte, camino, lo constituye en lugar de encuentro. Claro que su encuentro especial es el eucarístico. Tardó en encontrarlo, pero una vez descubierto, ¡cómo disfruta, definitivamente ésta es su clave!

 

SU FE EXPECTANTE:

 

Rayando el límite, desafiando las formas, asumiendo riesgos permanentes. No importa. En sus oídos repica constantemente la Palabra de Dios: si tuvieras fe como un grano de mostaza… y está decidido a obedecer a Dios en todo y ante todos, por ello agradece a los médicos sus tratamientos no sin recordarles que por encima de su medicina y ciencia está el amor de Dios; no tomará decisiones, se trate de lo que se trate, sin buscar, previamente, la guía del Espíritu; las cosas positivas que le ocurren en el trabajo, entiéndase, aumento salarial, estabilidad laboral, seguridad, obedecen más que a sus méritos, a la Palabra de Dios, que ya le garantizó lo suficiente, por servirle a cabalidad. Así entiende Ireneo lo del ciento por uno en esta tierra.

 

SU ESPOSA Y FAMILIA:

 

Emi ha sido un cimiento sólido y seguro en la vida de Ireneo. En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ¡todos los días de su vida¡ Sólo el amor comprometido, el amor de alianza, sabe de estas cosas. Es imposible el transcribir la inmensa historia de amor del matrimonio en breves líneas porque seguro que me dejaría muchas cosas. Ha sido tan intensa, tan fácil y tan difícil, tan trabajada, tan bendecida, tan rica y fructífera, tan natural y sobrenatural, tan llena de luminosidad y claros obscuros, en una palabra, con tanta convicción, con tanta decisión, con tanta lealtad que uno se pregunta en qué se fragua, y la respuesta no puede ser otra que en la alianza que firmaron con el mismísimo Dios el día de su matrimonio y a la que han sido leales y fieles. Y de tal palo tal astilla: sus hijos. Firmes en los valores familiares; firmes en los valores cristianos; firmes en los valores comunitarios; ¿cómo es posible esto en el mundo de hoy? Sencillamente siguiendo el camino de sus padres en el que han hallado las mismas alegrías, dificultades, éxitos y fracasos, caídas y levantamientos que sus progenitores, forjando así en ellos sus convicciones profundas, relaciones sólidas y decisiones firmes.

 

LA VIDA COMUNITARIA:

 

La vida de Ireneo no se puede entender sin la vida comunitaria, sin su comunidad El Señorío de Jesús. A ella le está entregando la vida. Con una visión un poco más amplia yo diría que Ireneo no sabría vivir sin la ciudadanía de la EDE. Cada uno de los hermanos ha ido dejando huella en Ireneo. Cada grupo pastoral le ha marcado. Cada responsable pastoral lo ha cincelado al gusto de Dios. Cada líder ha abierto su mente al futuro. Cada acontecimiento extraordinario le ha arrebatado. Cada asamblea que preside le ha catapultado a la búsqueda de la presencia de Dios. Cada retiro que ha dado ha sido un intento exitoso de acercarnos a Cristo. Él, mejor que yo, podría hablar y hablar de este tema. Hermano de compromiso de por vida desde la primerísima hora, morirá con las botas puestas. Yo sé que ésta es su ilusión y, como se lo ha propuesto, lo acabará por conseguir.

 

Ireneo, hermano, sigue tras las huellas del que te fascinó, Cristo, el Señor. Danos algo de tu celo, como Elías entregó a Eliseo parte de su Espíritu. Que tu fuerza cubra nuestra debilidad y que tu amor tape nuestras tacañerías. Amén.