Matrimonios

Dentro de la comunidad, el sector de matrimonios es el más numeroso. Somos fundamentalmente una comunidad de familias. En la misma familia nos encontramos a veces con varias generaciones con un mismo llamado comunitario desde el cual tratar de seguir a Jesús. Es muy enriquecedor ver a los padres con sus hijos niños, adolescentes o jóvenes con una misma experiencia de Dios. Personas que con una realidad diferente, que quizá poco o nada tienen en común desde su forma de vivir su fe por la diferencia de edad, se unen ya no como familia solamente, sino con toda la comunidad, para orar juntos en nuestros encuentros.

 

"La familia cristiana esta llamada a ser un signo pequeño y precioso, a veces expuesto a tentación pero siempre renovado, de la incansable fidelidad con que Dios y su Hijo aman a todos los hombres y a cada hombre". (Juan Pablo II; Familiaris Consortio).  En esta reflexión se puede resumir parte de la misión que las familias tienen en la Iglesia, y dentro de ella en la comunidad. 

"Un signo pequeño y precioso" Pequeño instrumento para que Dios lo use. Ser "luz, sal y fermento", ejemplo de familia en esta sociedad en la que este valor parece estar desvirtuado. Ser familia cristiana, ahí está la diferencia: Familia seguidora de Jesús, que trata de vivir según sus pasos.

 

Para este tratar de alcanzar este modelo de familia, en la comunidad se hace uso de algunos instrumentos válidos para cualquier familia, como son una buena comunicación que propicie un buen diálogo. Un diálogo entre todos: primero entre los padres, y después con los hijos. Por ejemplo, proponemos un día familiar durante la semana en el que hablar de cómo nos va a cada uno, rezar juntos en familia, tener presente a la Virgen María... Cosas sencillas, pero que quizá ayuden a que, si es Voluntad de Dios, seamos ese "signo pequeño y precioso.