Mayores

“Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano; teme a tu Dios. Yo, el Señor.” (Lv 19:32)

 

“Las canas son corona de gloria, que se obtiene en el camino de la justicia.” (Pr 16:31)

 

“No me rechaces ahora que soy viejo; no me abandones cuando decae mi vigor.” (Sal 71:9)

 

“Hasta su vejez, yo seré el mismo; hasta que se les vuelva el pelo blanco, yo los llevaré.” (Is 46:4)

 

“En toda La Espada del Espíritu estamos tratando de vivir cada vez con mayor plenitud nuestra vida comunitaria como la de un pueblo cuya realidad, llamado y misión es transgeneracional, es decir, que involucra a personas de las diversas generaciones participando juntas en la vida de la comunidad. Si bien hasta ahora los esfuerzos en ese campo se han concentrado principalmente en los programas que fomentan la evangelización y participación de niños, jóvenes, solteros y matrimonios jóvenes y de mediana edad, debemos poner atención también a los adultos mayores, que en muchos casos llevan bastantes años de participar como miembros plenos de la comunidad. Esta política procura, entonces, colocarse en ese marco y desarrollar, como expresión específica de nuestra cultura transgeneracional, una forma de cuidado comunitario para los adultos mayores. Cuando hablamos de cuidado comunitario estamos refiriéndonos a algo que va más allá del cuidado-servicio. Básicamente el término lo estaríamos utilizando de la misma manera que lo utilizamos para todas las realidades comunitarias existentes. El servicio sería una parte del cuidado comunitario, pero no el todo.” (Política Comunitaria, SDJ)

La Palabra de Dios referenciada y el párrafo siguiente con el que comienza nuestra política comunitaria sobre los hermanos mayores, expresan el espíritu comunitario al respecto.

 

En una sociedad que se mueve por los criterios del “poder y tener” y cuyo sentido pragmático lo invade todo, la cultura de nuestro pueblo, iluminada por la propia Palabra de Dios, nos lleva a seguir dando importancia al ser, a la identidad, a lo que eres y no simplemente a lo que haces.

 

Intentamos que nuestros hermanos se sigan sintiendo útiles y vamos a seguir aprovechando su fondo de sabiduría experiencia, pero por encima de todo ello, porque algún día aunque quieran no podrán, queremos que se sigan sabiendo y sintiendo amados, que se sepan hermanos entrañables, que se sepan cimiento sólido de nuestro pueblo.

 

Esta visión no queremos que se quede en palabras bonitas, por ello, nuestra visión está llena de contenido: atención grupal y personalizada a cada hermano mayor; experiencias de fraternidad palpables y experimentables; ninguna área de su vida será desatendida, ya se trate de salud, economía, enfermedad, sentido de pertenencia comunitaria… y todo ello con el debido respeto a la familia, cuya prioridad es respetada y apoyada.

 

Sólo nos queda seguir siendo dóciles al Espíritu y poner de nuestra parte lo que El nos pide y que ya nos ha enseñado: “Hacer las cosas por amor para hacerlas con amor”.