Discurso de Instauración como Coordinador Mayor de Gorka Aldea Medina

30 de junio 2017, dentro de la Asamblea comunitaria en el Seminario Diocesano de Vitoria-Gasteiz

Buenas noches mis hermanos: 

 

Hay un dicho que dice que los tiempos del Señor no son los nuestros. Y así ha sido una vez más. Recién cumplidos 40 años, apenas hace unos meses fui nombrado Coordinador Permanente, padre de dos criaturas pequeñas que demandan mucha atención,... Quizás hermanos coincidís conmigo en que tenía argumentos o al menos razones humanas por las que no era oportuno el asumir esta responsabilidad tan grande en este tiempo. Pero a Dios le pareció bien, y aquí estoy para hacer su voluntad y serviros como Él quiera.

 

Palabras para honrar a Miguel Ángel como CM saliente: 

 

Siguiendo con los dichos, de buen nacido es ser agradecido. Quiero honrar a Miguel Ángel, delante de todos vosotros mis hermanos, por estos cuatro años que ha desempeñado la responsabilidad de CM. Asumió la misma con el enorme reto de dar el paso de lo fundacional a lo institucional. Tomar el relevo de un CM, Fernando Aldea, que por 28 años ejerció dicha responsabilidad. La tarea no era fácil, incluso diría yo, retante. Hermano he sido testigo de tu enorme capacidad de trabajo, de tu entrega, servicio y sacrificio. Es de admirar tu capacidad organizativa para poder llegar a todo; tomó nota porque en eso eres un ejemplo. Ser CM conlleva una cuota de sufrimiento, y yo he sido testigo de su sufrimiento, de sus desvelos,... Hermano, estoy convencido que a los ojos de Dios tu enorme generosidad de entrega  en este servicio será recompensada con bendiciones.

 

Discurso central al Pueblo:

Queridos hermanos, ahora me dirijo a todos vosotros, al pueblo de El señorío de Jesús. Desde que salí como CM electo me han rondado muchas preguntas, y al inicio una de las más frecuentes era qué esperan mis hermanos de comunidad de mí. Cada vez que me hacía esta pregunta y la singularizaba en cada hermano, como si a cada uno se la estaría haciendo, os podéis imaginar que las respuestas que se me pasaban por la cabeza eran muchas y variadas, en función del hermano/a que me imaginaba, su realidad de vida, su situación comunitaria, el grado de afinidad conmigo... Esto me llevó a darme cuenta que quizás estaba mal formulada la pregunta. Efectivamente, creo que no debía seguir por ahí sino  re-orientar la pregunta a: qué espera Dios de mí como CM. Y a partir de ahí apoyándome en tiempos generosos de oración y reflexión, el Señor me ha ido marcando las líneas de lo que siento que Dios quiere usarme como su instrumento para este periodo de cuatro años que tenemos por delante.

Primero. En las últimas asambleas el mensaje profético nos habla de tiempos nuevos y de esperanza. Pero también hermanos he de anunciaros que en algunas comunidades de la RIA el Señor está anunciando tiempos muy difíciles para las comunidades de la EDE. ¿Mensajes contradictorios? No lo creo hermanos, lo que tenemos que ver es que quizás previo a tiempos de Gracia puede que tengamos que pasar por tiempos de prueba, de batalla espiritual, de purificación. Y es ahí, donde siento que el Señor me pide que lleve al SDJ a aumentar considerablemente su tono espiritual. Un plus en ser más carismáticos, caminar más en el ES, un pueblo orante (que ora incesantemente a tiempo y a destiempo), un pueblo más sensible y obediente a la Palabra de Dios, un pueblo que ponga más el acento en el ser que en el hacer.

 

Segundo. Nuestro baluarte, presenta fisuras, y una de las partes de la muralla más golpeada y dañada ha sido nuestras relaciones de hermandad. Deseo y seguiré trabajando para que, de ahora en adelante, puedan darse pasos en el restableciendo de unas relaciones de hermandad fuertes. Para lograrlo, no me viene otra imagen que la de un Padre que tanto amó al mundo que entregó a su hijo a una muerte y muerte en cruz y a un hijo que se humilló hasta el extremo y que sus últimas palabras fueron de perdón y de una inmensa misericordia. Hermanos esta es la actitud que nos tiene que servir como ejemplo. Diría más, es la única actitud, la única medicina para lograrlo. Esto sobrepasa nuestras capacidades humanas y nuestras buenas intenciones. Debemos abrirnos a la Gracia para que sea el ES quien nos capacite para llevarlo a cabo.

 

Tercero. Dentro de la realidad de Pueblo, quiero dirigirme de forma específica a nuestros jóvenes. Llevo trabajando muchos años en esta realidad comunitaria que es la juventud. Y llevo tiempo diciéndoles que dada la realidad vital del SDJ, ellos ya no son el futuro de este pueblo, sino que son el presente, que Dios está ya pidiendo mucho de ellos. Quiero honrarlos porque en estos años he visto cómo van asumiendo su puesto en el baluarte, su entrega es mayor, su servicio y capacidad de sacrificio en constante aumento. Hoy os digo, parafraseando a nuestro entrañable hermano David Mijares, si creéis que habéis visto todo, no habéis visto nada!! Siento que el Señor os quiere usar aún más para la construcción de este su baluarte. Hermanos mayores, oren mucho por nuestros jóvenes porque para el Maligno, ellos son sus mayores enemigos. Interceded, ayunad, preocúpense por ellos, para que se sientan fortalecidos para hacer frente a la lucha que cada día tienen.

 

Cuarto. A mis hermanos coordinadores, os digo que me perdonéis por las equivocaciones que seguro que voy a tener, uno va aprendiendo también sobre la marcha. Una de mis prioridades va a ser trabajar y contribuir en crear un consejo que trabaje como equipo, con plena unidad de mente y corazón, donde lograr separar el servicio, de la persona, para así preservar y proteger las relaciones de hermandad.

 

Quinto. Me dirijo ahora a una realidad muy importante de nuestra comunidad, nuestros hermanos mayores. Aquí va mi último dicho en esta intervención que dice: el tuvo y retuvo, guardo para la vejez. Hermanos vosotros sois un gran pilar en la vida del SDJ. Muchos de vosotros sois miembros fundacionales, hermanos de la primera hora. Como CM estaré muy cerca de vosotros, sois un referente para mi vida. Muchos me habéis visto crecer y habéis sido parte importante en el cimiento de mi fe y del llamado comunitario. Cuanto con cada uno de vosotros, con independencia de vuestra edad y salud, pues para orar e interceder por el pueblo no hay límite de edad, es más pienso que sois un sector con una sensibilidad especial para ser intercesores ante el Señor.

 

Sexto. Voy terminando. Me dirijo al sector de familias. El SDJ, como cualquier otra comunidad, tiene que crecer. Y tiene que ser de forma especial en dos realidades: a través de los juventud y a través de matrimonios jóvenes. Esta debe ser nuestra principal tarea. Estamos abiertos a probar nuevos métodos de evangelización, como son los cursos alpha, de los que tanto estáis escuchando últimamente. Pero la clave no está tanto en acertar con el método de evangelización adecuado, sino en la disposición de cada uno para ser evangelizadores. Como CM voy a animar, alentar, y ser testimonio para que los matrimonios seamos los principales misioneros para que este pueblo crezca.

 

Cierre de la intervención. Mis últimas palabras, las más emotivas, son para mi familia. Mis padres que han sido y son un ejemplo y apoyo incondicional a lo largo de toda mi vida. Han sido instrumentos de Dios para mí formación y maduración como hombre, como cristiano y en mi vida comunitaria. A ellos les debo todo. Y como no, desde que fui elegido como nuevo CM he elevado mis oraciones de una forma particular por mi esposa e hijos. Sé que esta responsabilidad tiene un coste muy grande y los primeros en sentirla va a ser mi familia. Pero también quiero agradecer de una forma particular a mi esposa que desde que comenzamos esta historia de amor ha sido, es y será un gran apoyo.

 

Que el Señor bendiga y proteja a este su Pueblo. A El el honor y la Gloria por los siglos de los siglos . Amén.

 

Gorka Aldea Medina

Coordinador Mayor del Señorío de Jesus.