Convivencia de familias 2014: "Vidas que crecen en el Señor"

Vitoria-Gasteiz, España - del 20 al 21 de septiembre del 2014 - Por Maite García

El fin de semana del 20 y 21 de septiembre tuvo lugar el encuentro de familias de la Comunidad en la casa de convivencias de Zárate. Este sector inauguraba el curso comunitario con un pequeño retiro dirigido a niños, adolescentes y padres-madres.

 

El lema que los responsables eligieron para este encuentro fue: “Vidas que crecen en el Señor”. Todo giró en torno a la imagen de un árbol: las raíces, el tronco, las hojas verdes…, una manera excelente de hacernos comprender, tanto a los mayores como a los más pequeños, la importancia de que nuestras vidas y las de nuestras familias estén bien plantadas y abonadas por el Señor a través de la oración, Su palabra…

 

Con la ayuda de unos pequeños cuentos que nos llevaban a la reflexión, los peques fueron pintando un mural con el dibujo de un gran árbol y el lema del encuentro, que decoró el salón de las reuniones.

 

Además, tuvimos la gran suerte de cada familia pudiera plantar un árbol en el jardín de la casa, que iremos viendo crecer y nos recordará este encuentro.

 

También tuvimos nuestros momentos de oración conjunta. Una gran oportunidad para ver lo que el Señor está haciendo en nuestros niños y adolescentes. Y por supuesto, celebramos el día del Señor.

 

Los juegos de pistas y la gran velada nos ayudaron a compartir, unirnos como familias,  reírnos y disfrutar de la hermanad. Todo preparado con un gusto y una imaginación exquisita.

 

El domingo, tuvimos diferentes dinámicas. Niños, adolescentes y matrimonios, por separado. Cada uno de estos ministerios se reunió con sus responsables para trabajar sus dinámicas correspondientes. Los matrimonios, en concreto tuvimos un tiempo para reflexionar sobre nuestra forma de amar y de sentirnos amados. Un momento de encuentro en pareja que no se quedó en ese fin de semana sino que conlleva un trabajo  que iremos realizando a lo largo de todo el curso con el resto de los miembros de la familia.

 

En resumen, un super-encuentro en el que no faltó de nada y en el que pudimos comprobar, una vez más “qué bueno y hermoso es, estar los hermanos juntos”.