Testimonio Camino de Santiago 2015

Del 13 al 19 de julio de 2015 por Fuego Nuevo 

                       Del pasado 13 al 19 de julio, cinco jóvenes de Vitoria se unieron a dos jóvenes de Portugal y una de Madrid para realizar el Camino Santiago. Saliendo el martes 14 de la ciudad de Lugo y pasando por cinco ciudades más, los ocho jóvenes recorrieron 105 kilómetros en cinco días. A pesar de ser una experiencia dura todos la disfrutaron y nos cuentan cómo marcó sus vidas.

 

 

"Esta semana ha sido simplemente increíble. La repetiría una y otra vez. De este camino he sacado una experiencia inolvidable, conocer a personas maravillosas y sentirme orgullosa de mi misma como nunca lo había hecho. Al llegar a Santiago piensas "madre mía, acabo de hacer el Camino de Santiago" pero a la vez como que te quedas con ganas de seguir andando, de seguir conociendo. Simplemente me ha encantado esta semana, esta experiencia, este camino, todo. Y doy gracias a todos los que han participado porque gracias a ellos ha sido posible todo esto." Cristina García.


“Me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de compartir una semana con los jóvenes que realizamos el camino de una manera totalmente diferente a la forma en que lo habíamos hecho hasta ahora, fue una experiencia inolvidable. Fue increíble la sensación de felicidad y orgullo de haber llegado a Santiago después de mucho esfuerzo, cansancio y de haber superado pequeñas complicaciones que fueron surgiendo a lo largo del camino, aunque también tenía un poco de pena de que acabara. Para mí lo más bonito de esta experiencia fue el compartir del día a día, conocer un poco más de cada uno de los jóvenes que íbamos, caminar todos con una meta en común, la alegría y las muchas risas compartidas a pesar del cansancio y de que más o menos a todos nos dolía algo. Pude sentir y ver el amor de Dios en los hermosos paisajes que contemplaba, esto me hizo sentir muy agradecida de poder disfrutar algo tan bonito; en el servicio desinteresado de Carla y Antonio, que siempre estuvieron ahí para apoyarnos en todo lo que necesitáramos y en la certeza de que cada noche era Él quien reponía nuestras fuerzas para el día siguiente empezar con ánimo y alegría el camino. Nos impresionó como casi todos los días el evangelio iba dirigido a  lo que estábamos viviendo en el día, iba tan acorde a lo que estábamos experimentando que no nos quedaba ninguna duda de que nos estaba hablando a nosotros. Como dije antes fue una experiencia inolvidable y que sin pensarlo volvería a repetir.” Mayra Herrán