Desafío: Un encuentro de jóvenes con Cristo

Vitoria-Gasteiz, España - noviembre 2014 -  Por María Torca

 

Durante muchos años hemos estado sembrando con esfuerzo, trabajo y dedicación pero los frutos han sido escasos. Cuando no pudimos hacer el Desafío programado para octubre pensé que seguiríamos sembrando sin poder recolectar, pero Dios me demostró una vez más su fidelidad y el fin de semana del 22 y 23 de noviembre pudimos tener un increíble Desafío. A veces queremos cosechar grandes cantidades, pero esta vez no fue la cantidad si no la calidad lo que premió. Acudieron 3 jóvenes con el corazón bien abierto a recibir más de Jesús.

 

Fue un encuentro de jóvenes para jóvenes, algunos debutaban por primera vez en dar charlas y aunque creían que serían incapaces fueron mucho más que meros charlistas, fueron instrumentos en manos de Dios, tocaron el corazón de cada uno de los que estábamos allí, incluso de los que ya habíamos recibido este retiro. Dios habló a través de estos jóvenes en las charlas, en los testimonios, en los grupos de compartir, en las relaciones de convivencia…

 

Un regalo precioso fue la unidad, era como ser el gajo de una naranja, fuertemente unidos por el amor de Dios. Para mí fue un reto acudir al retiro por mi realidad de estudios, no iba muy convencida, pero mereció la pena cada segundo que estuve allí. Disfruté mucho del rato de adoración ante el Santísimo, un cara a cara con Dios en el que pude palpar su presencia. Al mirar a los jóvenes a los ojos durante este rato veía brillar sus ojos, Dios había estado durante todo el día hablándonos al corazón, había estado como merodeando y en este momento entró de repente, con fuerza, arrasando.

 

Al compartir con los jóvenes me di cuenta de que era esto lo que necesitábamos, un chute de la presencia de Dios y una dosis de hermandad.

 

Doy gracias a todos los jóvenes que fueron a servir, a los que respondieron a la llamada de Dios, a todos los hermanos de la comunidad que estuvieron orando y al Señor que me sorprendió una vez más.

 

Gloria a Dios