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Nuestro Lema Comunitario 2023-2024

"Yo te he constituido Centinela"

ASAMBLEA COMUNITARIA ABIERTA

PRESENCIALON LINE (ZOOM)

Todos los VIERNES, en el Aula Magna del Seminario Diocesano de Vitoria.

De 20:00 H. a 21:30 H. 

SEMINARIO DE VIDA EN EL ESPÍRITU

Os invitamos a nuestro Seminario de Vida en el Espíritu que tendremos próximamente en el mes de marzo, días 6 y 7 en la Casa de Espiritualidad de Cucho. No dejes pasar esta oportunidad de vivir un encuentro tan especial y ser tocados por el Señor y su Espíritu. 

Para más información contactar con El Señorío de Jesús

Acontecimientos y Noticias de nuestra Comunidad...

Febrero, 2024

En Memoria de nuestro hermano Jose Antonio Rosas 
 

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En la sociedad ocurren cosas muy paradójicas, raras y extrañas como que se honren a los vivos cuando se mueren y se les deshonre cuando están  vivos.

Con José Antonio no ha sucedido así: José Antonio fue honrado, muy honrado y por muchos, en vida.

Además la razón de su honra no estriba en la fuerza de la palabra ajena, sino en la fuerza de su vida, en su
testimonio permanente, en su vida ejemplar.

Unos apuntes de ello:
1.- José Antonio ha sido un hombre de fe profunda, un hombre de Dios, un hombre que encarnaba su fe en su día a día con total coherencia. Que hablen los Cursillos de Cristiandad, la Renovación carismática, esta Parroquia de S. Cristóbal en la que ha sido un enorme colaborador para todo lo que se le pidiera y, que hable también, su amada Comunidad El
Señorío de Jesús. He compartido con José Antonio mi Compromiso Comunitario durante 40 años.

He compartido su lealtad y fidelidad y ha muerto cumpliendo su compromiso comunitario a cabalidad, y en sus manos descansa ese crucifijo que se comprometió llevar con dignidad hasta su muerte. Para José Antonio, el Señor fue su prioridad y desde Él
iluminó su vida. En su diaria normalidad, estaba la Eucaristía, la escucha y reflexión de la Palabra de Dios que dieron lugar a muchísimos escritos de diálogo con su Señor y el rezo del Rosario, siempre en compañía de su esposa Davídica. Pensando en José Antonio, me viene a la mente el recuerdo de Moisés, “el amigo de Dios”. ¡ Cómo habrá resonado en el  Paraiso el 

“Ven siervo bueno y fiel”!
2.- José Antonio amó profundamente la familia.¡ Cómo cuidó a sus padres¡. ¡Qué matrimonio tan maravilloso formó con Davídica, que avala el dicho de que “junto a un gran hombre, siempre hay una gran mujer”!.
¡Qué espectacular relación ha mantenido permanentemente con la familia!
de Davídica.¡ ¡ Cómo os ha querido y cómo le habéis querido!. ¡Cómo os ha servido y cómo le habéis servido! ¡ Cómo se interesó por la vida de su
séquito de sobrinos y sobrinas!. Todo ello porque José Antonio creía en la familia como un valor irrenunciable, porque creía en ella como un baluarte de la felicidad personal. No tenía hijos, pero “todos eran sus hijos”.
3. ¡Su generosidad! : Seguro que desde el cielo me perdona José Antonio el que les revele un dato que, posiblemente, todos ustedes desconocen: De su salario, cuando estaba en activo, como de su pensión, ya jubilado, el 35% iba destinado “para los demás”. Más de una vez, Davídica tuvo que frenarle porque su generosidad no tenía límites. Que hablen las misiones y misioneros de África, en Angola. ¿ Cuantas decenas de contenedores recibieron, fruto de su mucho trabajo, su mucho sudor y su mucho coste financiero?. Que hablen las más de 15 instituciones, que mes a mes, reciben una aportación suya. Una generosidad, no puntual, no accidental, sino permanente y universal porque permanente y universal era su amor
por los más necesitados.
4.- ¡Su personalidad! : Hombre humilde, sencillo, servicial, generador de paz, alegre y festivo.

¿ Quién podía estar enemistado con José Antonio? ¿Quién podía negarle el salud? José Antonio fue ese tipo de personas de los que la sociedad anda tan necesitada, ese tipo de personas que hacen a la sociedad un poco mejor. En mis 40 años de cercana convivencia con él, nunca le oí una palabra más alta que otra, un exabrupto, una mala contestación. Hombre de paz.

 

Gracias, Señor, por habernos regalado a José Antonio, porque por él nos llegó la calidad de tu amor. Gracias, José Antonio, porque por tu vida nos llegó la pasión por ser discípulos íntimos del Señor.

 

Mi hermano del alma, sigue cuidándonos desde tu presencia ante el Señor porque nosotros seguiremos recordándote y admirándote permanentemente hasta nuestro encuentro definitivo.

 

Te quiero, mi hermano.

Por: Fernando Aldea 

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